
¿Por qué visitar Viena en primavera o en verano?
Del palacio de Schönbrunn al Hofburg, pasando por el Belvedere, visitar Viena es como hacer un viaje en el tiempo por el legado del Sacro Imperio Romano Germánico. Para disfrutar al máximo de los parques y jardines de la ciudad y moverte cómodamente entre visitas, lo más recomendable suele ser primavera o verano. De junio a septiembre, las temperaturas medias rondan los 20 °C.
Es una época ideal para continuar el recorrido por la capital y visitar el Museo de Historia del Arte de Viena (Kunsthistorisches Museum), donde se conservan las colecciones reunidas por los Habsburgo.
En pleno verano, las temperaturas pueden acercarse a los 30 °C, así que también es un buen momento para acercarte a las orillas del Danubio. Desde el Viejo Danubio hasta la isla y el canal, sus márgenes reúnen parques, restaurantes, cafés e incluso zonas de baño para disfrutar de una pausa refrescante.
¿Lo sabías?
Si te preguntas cuando viajar a Austria para coincidir con un evento muy querido por los vieneses, elige el mes de junio. El inicio del verano trae temperaturas agradables y un festival gratuito anima la isla del Danubio durante tres días. Más de mil artistas actúan en 13 escenarios repartidos por 17 islotes, entre conciertos, deporte, talleres creativos y mucho más.


