
Marrakech: escapada por la ciudad imperial y el Jardín Majorelle
El símbolo y el corazón neurálgico de Marrakech sigue siendo, indiscutiblemente, la plaza Jemaa El-Fna. Este lugar encantará tanto a pequeños como a grandes con su magia y espectáculo al aire libre. Aquí se encuentran cuentacuentos, entrenadores de monos, encantadores de serpientes y músicos bereberes.
Cerca de allí, piérdase por los laberintos del zoco, uno de los más coloridos y animados de África: joyas, artesanía, babuchas de cuero, especias, cerámicas. A los niños les encantará esta atmósfera cálida y única, mientras que los padres se sentirán fascinados por la efervescencia del lugar y el juego de las negociaciones para comprar recuerdos. Al recorrer este laberinto, tendrá la sorpresa de descubrir puertas que esconden auténticos riads. Escaparse o viajar en familia a Marrakech por una semana o solo unos días es escapar del tiempo y vivir un verdadero cambio de escenario.
¿Sueña con una escapada lejos del ruido de la ciudad? Escápese en familia al Jardín Botánico Majorelle, propiedad de la Fundación Pierre Bergé y Yves Saint-Laurent. Un refugio luminoso, poético y lleno de serenidad. Sin duda, a los niños les encantará pasear por los senderos para observar las plantas exóticas: cactus, bambúes, buganvillas, estanques de lirios de agua y papiros… El intenso azul de la villa contrasta de manera sublime con el verde vibrante de la vegetación, mientras el canto melodioso de los pájaros acompaña a los visitantes en este refugio de paz, digno de una pintura viva. En las horas calurosas del verano, Majorelle es un verdadero refugio para encontrar un poco de frescor. Así que corra a conocer este lugar único y fascinante en Marrakech.
La ceremonia del té marroquí
¿Sabía que el té de menta marroquí es una tradición inmutable, símbolo de hospitalidad y compartir? Durante su semana de vacaciones, especialmente después de un paseo por el zoco de Marrakech, haga una pausa para degustar un delicioso té servido bien caliente y endulzado. Esta bebida puede disfrutarse a cualquier hora del día o de la noche. Cada región de Marruecos lo prepara de manera diferente: a veces menos dulce, o enriquecido con piñones o algunas gotas de flor de azahar. Un verdadero ritual en torno al té, parte integral de la vida cotidiana de los marroquíes y una experiencia imprescindible, ¡especialmente para disfrutar con los niños!




