
Maravillarse con la naturaleza y la cultura senegalesa en estación seca
Si te preguntas cuando viajar a Senegal para disfrutar de un tiempo agradable, el periodo entre noviembre y junio suele ser el más favorable. Apenas llueve y las temperaturas se mueven entre 22 y 30 °C, lo que lo convierte en la mejor época para visitar las regiones naturales y los grandes parques, cuyas rutas se vuelven difíciles durante el monzón.
El país destaca por una enorme diversidad natural, con reservas habitadas por animales salvajes como búfalos, cebras, cocodrilos o gacelas, además de una flora muy rica formada por árboles frutales exóticos, palmeras, baobabs y manglares. Sobre ellos vuelan cientos de aves de colores.
Para descubrir estos paisajes verdes, lo ideal es poner rumbo al sur del país, más concretamente a Casamance. Allí puedes visitar aldeas tradicionales, recorrer caminos a pie, en bicicleta o incluso en piragua. En el pequeño pueblo de Elinkine, por ejemplo, podrás subir a una embarcación típica para observar pelícanos, ibis sagrados y garzas en la isla de los pájaros.
¿Lo sabías?
En Casamance existen las casas impluvium, viviendas de barro con tejado de paja que sirven para recoger agua de lluvia, evacuar el humo y dejar entrar la luz. Su diseño también protegía a las familias frente a animales salvajes y ataques exteriores.



